El «póquer» es una familia de juegos con distintas reglas de reparto y de formación de combinaciones. Estos son cuatro formatos con los que te encontrarás más a menudo.
Texas Hold'em
El formato más reconocible: a cada jugador se le reparten dos cartas boca abajo, y otras cinco son comunes y se colocan sobre la mesa. Sus reglas sencillas y su profundidad estratégica lo han convertido en el estándar de los torneos, incluida la World Series of Poker.
Omaha
Se parece al Hold'em, pero los jugadores reciben cuatro cartas boca abajo y están obligados a usar exactamente dos de ellas junto con tres de las cinco cartas comunes para formar su combinación. Esto multiplica el número de combinaciones posibles y hace que el juego sea más complejo; especialmente popular es la variante Pot-Limit Omaha (PLO).
Seven Card Stud
Un formato sin cartas comunes: cada jugador recibe siete cartas (algunas boca arriba, otras boca abajo) y debe formar la mejor combinación posible con cinco de ellas. Se considera uno de los formatos más antiguos: antes del auge explosivo del Hold'em, el Stud era el estándar tanto en las partidas caseras como en los casinos.
Razz
Una variante del Stud «al revés»: gana no la combinación más fuerte, sino la más débil (juego «low»). Es un formato poco habitual que obliga a replantearse la forma habitual de evaluar la fuerza de una mano.
Por dónde empezar
Si eres principiante, empieza por el Texas Hold'em: es el formato con más material didáctico, simuladores y plataformas con juego en límites bajos, donde puedes practicar sin poner en serio riesgo tu bankroll.