El miércoles 28 de octubre de 2026, el canciller del Exchequer británico, John Healey, anunció en sus presupuestos que el Machine Games Duty, el impuesto sobre las máquinas de apuestas más altas, pasará del 20 % al 25 %. Son 15 puntos porcentuales menos que el 40 % que se había barajado antes de los presupuestos.
Healey dijo que protegería de la subida a los pubs y a los salones recreativos de las localidades costeras, y que los Adult Gaming Centres (centros de juego para adultos) y las tiendas de vapeo quedarían excluidos de la desgravación de las tasas empresariales.
iGaming Business ha descrito el cambio tanto como una «subida del 5 %» como un «tipo del 25 %». Si ese «5 %» se refiere a puntos porcentuales, las dos versiones coinciden: pasar del 20 % al 25 % es una subida de cinco puntos porcentuales, es decir, un aumento del 25 % en el propio impuesto. Por cada 100 £ sobre los que se aplica, la carga pasa de 20 £ a 25 £, de modo que el operador se queda con 75 £ en lugar de 80 £, un recorte del 6,25 % en su parte retenida. El 40 % que se barajaba se habría llevado 40 £ de esas mismas 100 £, dejando 60 £ y reduciendo la parte retenida en una cuarta parte.
El Social Market Foundation había propuesto esa misma cifra en junio de 2026, cuando pidió duplicar el impuesto, del 20 % al 40 %, según iGB.
Según iGaming Business, el único medio que lo recoge, Guido Fawkes publicó un borrador de aquel informe de junio el martes anterior al 23 de octubre de 2026, al parecer por error y con los comentarios internos del personal todavía adjuntos. Yogonet no menciona la filtración. En una nota al margen, según iGB, el director del SMF, Theo Bertram, preguntó en qué se basaba la expectativa de que los trabajadores desplazados encontraran empleo en otro sitio. El economista jefe, Gideon Salutin, respondió que no había garantías para cada individuo, pero que el empleo nacional crecería. iGB también cuenta que Salutin cambió una afirmación sobre la delincuencia: de un vínculo causal, que calificó de «poco claro», pasó a una correlación, después de que Bertram advirtiera contra exagerar la causalidad.
El mismo medio afirma que el borrador no muestra que se inventara ninguna cifra.
iGB añade que el SMF estimaba que duplicar el impuesto recaudaría entre 275 y 458 millones de libras al año, y que la fundación no había respondido a su solicitud de comentarios. Citando a City AM, iGB señala que un portavoz de la Gambling Commission dijo que los comentarios publicados «plantean serias dudas sobre las pruebas que se están usando para justificar nuevas subidas de impuestos». Algunos representantes del sector, citados solo por iGB, fueron más allá. Greg Knight, de JenningsBet, dijo que el SMF «ha quedado totalmente desacreditado», y Helen Walton, de G.Games, afirmó que algunos usuarios de esos datos «saben que son inventados».
Antes de los presupuestos, la Betting and Gaming Council citó un modelo de EY según el cual duplicar el impuesto pondría en riesgo hasta 16.000 empleos y provocaría el cierre de casi 1.500 tiendas de apuestas y 34 casinos. En un comunicado sobre su evolución comercial, el consejero delegado de Rank Group, Richard Harris, afirmó que cualquier subida aumentaría los costes, reduciría la viabilidad de los locales, provocaría cierres y pérdidas de empleo y recortaría la recaudación. Añadió que la incertidumbre fiscal había paralizado nuevas inversiones.
Paul Willcock, director de operaciones de Genting Casinos, dijo en un acto con panel en octubre que Genting tenía «muchas ganas de invertir» en el Reino Unido, pero solo con estabilidad regulatoria.
Sarah Calakovic, directora regional de Buzz Bingo en Kent, dijo a la BBC que una subida del 5 % del impuesto dejaría en pérdidas a alrededor del 40 % de sus clubes.
Solo según Yogonet, la BGC advirtió tras los presupuestos de que 9.000 personas podrían perder su empleo y de que 1.000 locales estaban en riesgo. El mismo medio cuenta que Salutin acogió con satisfacción la decisión, pero opinó que la subida era demasiado limitada para cambiar el comportamiento del sector. Yogonet también informa de que la subida financia el aumento del umbral de la desgravación de tasas para pequeñas empresas, de 12.000 £ a 18.000 £.
El cambio sigue a otro mayor de la predecesora de Healey, Rachel Reeves, que subió el Remote Gaming Duty, el impuesto sobre el juego a distancia, del 21 % al 40 % con efectos desde abril de 2026.
Las informaciones no dan fecha de inicio para el tipo del 25 % ni definen qué máquinas cuentan como de apuestas más altas. Los documentos presupuestarios resolverían ambas cuestiones.
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